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SHIATSU

Es una palabra japonesa compuesta por los términos Shi, que significa - dedos - y atsu, que quiere decir - presión -. Se trata de una terapia de manipulación en la que, además de los dedos, el terapeuta utiliza otras zonas de su cuerpo para trabajar, como los codos, las rodillas o los pies. Mediante técnicas de fisioterapia moderna, se presionan los puntos localizados a lo largo de los meridianos de acupuntura para estimular la circulación de chi y mejorar la salud y el bienestar general del paciente.
Es un tipo de masaje muy práctico ya que el paciente no necesita desvertirse. El paciente suele tumbarse en el suelo o sobre una superficie que no sea excesivamente blanda.
Aunque en casi todas las culturas que se usaba el masaje como terapia se conocía la relación entre la estimulación de unos puntos y zonas del cuerpo y la mejoría de ciertas dolencias el Shiatsu, como tal, proviene del Japón.
En una de las corrientes de Shiatsu hubo algunos terapeutas paramédicos que formaron la Asociación de Terapeutas de Shiatsu en 1925 para diferenciarse de los "masajistas", que daban "masajes relajantes", empezando así a separar las connotacions que la palabra masaje podia conllevar en occidente.
Desde entonces, diversos profesionales, tanto orientales como occidentales, se dedican a adaptar las técnicas del Shiatsu dentro del marco académico occidental.
Al igual que en la Acupuntura se parte de que actuando sobre determinados puntos de nuestro organismo podemos curar o mejorar muchas enfermedades. La presión de los puntos se aplica de forma coordinada con la respiración del paciente para conseguir de esta manera una mayor relajación y mejor "fluir" de la Energía.
Se ha demostrado que la prevención, el mantenimiento y la mejora de la salud integral son factores sobre los que incide el Shiatsu, por ello está considerado como eficaz en el campo de la medicina preventiva, careciendo de efectos secundarios.
El Shiatsu nos puede ayudar, sobretodo, en la superación de las llamadas "enfermedades modernas": estrés, ansiedad, depresión, neurosis, insomnio, algias en general, tensiones musculares, desórdenes de los sistemas metabólico, endocrino, urinario y reproductor, estreñimiento, colitis, entre muchas otras.
Lo que es evidente es que si por un lado estamos relajando al paciente y por otro lado le estamos equilibrando la energía de cada órgano, está claro que podemos incidir sobre muchas enfermedades.
Si ha esto le añadimos que es muy placentero, aquí tenemos la clave del éxito de esta terapia japonesa.