PLANTAS MEDICINALES
Las plantas contienen elementos activos que las protegen de los insectos, mohos y otros parásitos, así como de los rayos ultravioletas del sol. Muchos de estos componentes -ya sea de forma individual o en diferentes combinaciones- poseen efectos estimulantes, calmantes o terapéuticos en el hombre.
Hace miles de años que se utilizan remedios naturales, elaborados a partir de los experimentos de Pitágoras, Galeno e Hipócrates, y de las observaciones de médicos y herboristas recogidas a lo largo de los siglos. En los países en vía de desarrollo, muchas personas satisfacen sus necesidades sanitarias con plantas medicinales. En Europa y Norteamérica, ha renacido el interés por los productos naturales, estimulado por un mayor conocimiento de la acción de las plantas y la elaboración de normas relativas a la seguridad, la calidad y la fiabilidad de estos preparados.
La Organización Mundial de la Salud ha reconocido el valor que las plantas medicinales pueden aportar a la hora de cubrir las necesidades sanitarias a nivel mundial, e insta a que se lleven a cabo más evaluaciones clínicas sistémicas y se establezcan normas más exigentes en lo que respecta a su cultivo y preparación.
Ni alimentos ni medicamentos
Las plantas medicinales no son ni alimentos ni medicinas; muchos países carecen de normativas específicas que regulen estos productos.
Cuando los consumidores recurren a productos de herboristería, no deben dar por hecho que todos ellos son seguros simplemente porque son naturales. Estos preparados contienen ingredientes activos cuyos efectos son similares a los de algunas drogas y fármacos, por lo que es necesario ser cautos al consumirlos. De vez en cuando, se oye hablar de los graves efectos secundarios de algunos preparados naturales. Por ejemplo, en el Reino Unido, el organismo de control de los medicamentos ha expresado recientemente sus dudas sobre la inocuidad del "kava kava", tras el descubrimiento de treinta casos de trastornos hepáticos relacionados con el uso de esta planta.
Como en el caso de otras formas de automedicación, con los remedios de herboristería se corre el peligro de que un problema subyacente de gravedad pase desapercibido. Por ejemplo, la depresión puede estar originada por varias afecciones graves, como las enfermedades cardíac y de la tiroides.
Por otra parte, el uso de plantas medicinales puede alterar el resultado de las intervenciones quirúrgicas. Durante un estudio sobre una serie de plantas de uso muy común -equinácea, ajo, gingko, ginseng, kava kava, hierba de San Juan y valeriana-, se registraron más complicaciones en las operaciones entre los pacientes que consumían regularmente estos remedios naturales. El ajo, el gingko y el ginseng pueden provocar hemorragias; el ginseng además reduce los niveles de azúcar en sangre en algunas personas. El kava, la hierba de San Juan y la valeriana tienen efectos sobre los niveles de fármacos en la sangre.
Es importante que las personas que quieran tomar complementos a base de plantas medicinales consulten antes con su médico de cabecera y que adviertan siempre a los otros médicos que les traten que están tomando preparados naturales. Aunque el campo de la medicina natural presenta muchas posibilidades, las investigaciones en este ámbito no han hecho más que empezar y se necesita profundizar más para determinar los efectos de los remedios naturales tradicionales en el bienestar y la calidad de vida.